Reconquista Española (1814 - 1817)

Los restos del Ejército patriota cruzaron la cordillera y cesó la resistencia contra la dominación española; el tráfico marítimo se restableció en todo el litoral, fluyendo libremente el comercio al no existir amenaza alguna.

Imagen foto_00000001

Después del Desastre de Rancagua, el General Osorio, designado Gobernador de Chile, restauró rápidamente el poder español en todo el territorio, retrotrayendo la El gobierno revolucionario de Buenos Aires, deseoso de ayudar a los patriotas de la costa del Pacífico, intentó enviar una fuerza naval a este océano. Con ello, al mismo tiempo, se distraería la atención de los realistas en cuanto al alistamiento que se hacía en Mendoza del Ejército de los Andes.situación a la existente antes de 1810. Los restos del Ejército patriota cruzaron la cordillera y cesó la resistencia contra la dominación española; el tráfico marítimo se restableció en todo el litoral, fluyendo libremente el comercio al no existir amenaza alguna.

La presencia de una fuerza naval en el Pacífico cumpliría varios objetivos: atacar al comercio de los españoles e interrumpir sus comunicaciones marítimas; reconocer el dispositivo defensivo realista; liberar a los prisioneros chilenos de la isla de Juan Fernández; y alentar a los patriotas de la costa occidental de América a la causa revolucionaria. No obstante la importancia de los objetivos que tal fuerza naval podría lograr, la falta de recursos económicos para su conformación y alistamiento determinó que el gobierno de Buenos Aires resolviera, con la ayuda de los chilenos exiliados, limitarse a preparar solamente fuerzas corsarias. El mando de éstas se entregó al marino irlandés William Brown.

Imagen foto_00000002La expedición de Brown estuvo conformada por las corbetas “Hércules” y “Halcón”, el bergantín “Trinidad” y la goleta “Constitución”. A fines de 1815, la "Escuadra del Pacífico" estuvo en condiciones de hacerse a la mar.

El gobierno realista de Marcó del Pont tuvo conocimiento anticipado de esta fuerza corsaria durante su alistamiento en Buenos Aires y, posteriormente, cuando ya una de las naves fue avistada en la isla Mocha. A pesar de ello, no pudo improvisar una flotilla para enfrentarla.

William Brown, siguió viaje a El Callao, con los buques navegando en forma independiente. En las costas chilenas y peruanas hicieron algunas presas. Reunidos frente a El Callao, el 10 de enero de 1816, lo atacaron, capturaron al navío “Gobernadora”, que fue agregado a sus fuerzas, para luego penetrar audazmente al puerto, el 21 de enero, produciendo fuertes bajas y capturando varias naves.

Imagen foto_00000003La escuadra de Brown continuó a Guayaquil, al tener informaciones que estaba prácticamente indefenso. En dicho lugar, al tomar por asalto la plaza, la “Trinidad”, nave capitana de Brown, se varó bajo el fuego de los fuertes, no restándole otra alternativa que rendirse. Sin embargo, libró por cuanto pudo negociar su libertad a cambio de la vida del gobernador de Guayaquil, encontrado en una nave capturada en El Callao.

De las actuaciones de esta fuerza debe destacarse el hecho que tres buques corsarios desafiaran al poder naval hispánico en el Pacífico, atacando el sitio en que se encontraba asentada la principal la autoridad real, demostrando el nulo poder naval español en el área.

El arribo a Valparaíso, en diciembre de 1816, de la fragata de guerra “Venganza”, procedente de Cádiz, escoltando transportes con refuerzos para el Ejército del Alto Perú, vino a entonar el poder naval español en el área. Esta nave y el bergantín “Potrillo” tuvieron la tarea de terminar con la amenaza corsaria, mas no fueron suficientes para disipar los temores de los comerciantes realistas. Lo anterior obligó al gobernador Marcó del Pont a organizar una escuadra con los buques mercantes presentes en Valparaíso. Esta fuerza zarpó a mediados de 1817 al sur, para interceptar frente a Chiloé a una imaginaria expedición que habría zarpado desde Buenos Aires para invadir el Reino de Chile por el Pacífico.

Esta amenaza, producto de los rumores intencionadamente esparcidos por los patriotas, tuvo efectos económicos, fuertemente reprochados por los comerciantes a Marcó del Pont, estratégicos, por cuanto obligó al gobierno colonial a distraer fuerzas para oponerse a un peligro inexistente. No obstante, dificultó nuevas acciones de patriotas en el mar.